“Es ágil en los cambios de ritmo, tiene una pulsación nítida e independencia de manos, el pedal resulta enriquecedor, todo ello evidente en las cuatro Visions Fugitives y la descomunal Sonata núm.7 de Prokofiev, tocadas de manera magistral. Un pianista que sabe graduar como él el doloroso segundo movimiento y despachar con tanta perfección el difícil tercero es un gran pianista, como lo demostró, también, en Liszt -la angélico-satánica Balada núm. 2 y la melopea armónica de En rêve.”

Xavier Casanoves.